Primeros pasos
Un prompt más claro empieza con una tarea concreta
Una forma sencilla de pasar de una pregunta demasiado amplia a una instrucción que puedas revisar.
1. Empieza por una acción
Antes de escribir una instrucción, completa esta frase: «Al terminar, quiero tener…». Puede ser una lista de tareas, el esquema de una presentación o un borrador de correo. Elegir una salida concreta te ayuda a decidir qué información necesitas aportar.
Pedir «ideas para mi proyecto» abre muchas direcciones. Pedir «tres posibles títulos para esta charla, dirigidos a personas que empiezan» delimita mejor el trabajo.
2. Añade contexto útil
Explica para quién es el resultado y qué material debe utilizar. Si tienes unas notas, sepáralas de la instrucción para que el punto de partida sea reconocible.
No hace falta contar toda la historia del proyecto. Selecciona los datos que cambian la respuesta: destinatario, objetivo, extensión y tono.
3. Decide cómo revisar
Lee la respuesta con tu objetivo delante. Comprueba si respeta el formato, si recoge las ideas que aportaste y si añade información que no estaba en las notas.
Pide un cambio específico cada vez. «Reduce la introducción a dos frases» es más fácil de evaluar que «hazlo mejor».
Pruébalo tú
Un ejercicio práctico
Convierte estas notas ficticias en cinco tareas. Empieza cada una con un verbo y separa lo que está decidido de lo que falta por confirmar.