Trabajo diario
Un correo breve que diga lo importante
Un recorrido para transformar un mensaje largo en un borrador claro y fácil de revisar.
1. Aclara el propósito
Decide qué debería saber o hacer la persona que recibe el mensaje. Si hay varios objetivos distintos, valora separarlos antes de redactar.
Escribe la petición principal en una frase. Esa frase servirá de referencia para recortar explicaciones que no sean necesarias.
2. Ordena el mensaje
Empieza por el motivo del correo, añade el contexto imprescindible y termina con el siguiente paso. Una estructura sencilla facilita la revisión.
No necesitas un tono artificialmente formal. Busca una redacción que encaje con la relación que tienes con el destinatario.
3. Revisa el borrador
Comprueba nombres, fechas, enlaces y adjuntos. Asegúrate también de que la petición final sea concreta y de que el mensaje no prometa algo que no has acordado.
Lee una última vez solo el asunto y la primera frase. Deberían permitir entender de qué trata el correo.
Pruébalo tú
Un ejercicio práctico
Redacta un correo ficticio para proponer una reunión. Explica el objetivo, plantea dos opciones de horario y termina con una petición de confirmación.